Los fines, según sus estatutos, de la ASOCIACIÓN ANTONIO MACHADO Y NÚÑEZ. AMIGOS DEL MUSEO DE GEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA son:

1º Promover la reapertura de la exposición y acceso al público de los contenidos del Museo de Geología de la Universidad de Sevilla por su importancia como patrimonio científico e histórico.

2º Ayudar a la conservación, protección, renovación y enriquecimiento de los fondos del Museo.

3º Establecer relaciones de colaboración con organismos privados u oficiales, y otras sociedades o asociaciones similares.

4º Promover y difundir actividades educativas, culturales y científicas relacionadas con la geología, en general y con la mineralogía y la paleontología, en particular, y fomentar las relaciones entre sus miembros a través de conferencias, exposiciones, visitas, excursiones, sesiones científicas, y manifestaciones de carácter análogo.

5º Contribuir a la protección, conservación y estudio del patrimonio geológico.

Artículo 3º.

Para lograr estos fines la ASOCIACIÓN ANTONIO MACHADO y NÚÑEZ, DE AMIGOS DEL MUSEO DE GEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA se propone:

1º Concienciar a la Opinión Pública en general y a las Instituciones en particular, de la importancia del Museo de Geología de la Universidad de Sevilla, de la conservación, protección, puesta al día, y ampliación de sus fondos, y en especial de su necesaria exposición pública.

2º Organizar reuniones destinadas a la exposición y discusión de los avances y resultados de la investigación científica básica y práctica geológica y paleontológica y a la protección, conocimiento y exposición del patrimonio geológico, junto con las iniciativas propuestas por los Asociados y que puedan interesar a la ciencia y a la sociedad.

3º Llevar a cabo publicaciones e investigaciones, así como cualquier otro medio que lleve a un mayor acercamiento y colaboración entre sus miembros, así como con museos, grupos y asociaciones de características similares.

4º Crear un centro o archivo de información de publicaciones científicas relacionadas con la geología, a disposición de todos los miembros de la Asociación, y de los investigadores interesados.

5º Asesorar en materia educativa y otros campos relacionados con la Geología y la Paleontología a cuantas entidades lo soliciten.

6º Concienciar a la sociedad en general de la importancia del patrimonio geológico y sus bienes (minerales y fósiles) por su interés científico, cultural y educativo, de la necesidad de su puesta en valor, y en su caso, de su protección, y conservación, frente a la destrucción, expolio y comercialización.


sábado, 20 de noviembre de 2010

PREPARACIÓN EXPOSICIÓN 2011


Como todos sabéis, se está preparando una exposición para el año que viene con gran parte de los fondos del Museo. En estos momentos se está haciendo una selección previa del material que se pretende exponer donde colaboran varios miembros de nuestra asociación.

jueves, 18 de noviembre de 2010

ALGUNOS MINERALES DEL MUSEO




Rara variedad fibrosa de plata nativa









El
Espato de Islandia es una variedad de calcita transparente y romboédrica, fácilmente exfoliable . Presenta la propiedad óptica de la birrefringencia, es decir, que tiene una doble refracción.
Este fenómeno fue descubierto en 1669 por Erasmus Bartholinus.







Cristal de gran tamaño de cuarzo ahumado.
Se está averiguando su procedencia








Azufre de Conil de la Frontera (Cádiz)

domingo, 14 de noviembre de 2010


El Gabinete de Historial Natural

Emilio Galán Huertos

Catedrático del Dpto. de Cristalografía, Mineralogía y Química Agrícola, Universidad de Sevilla y Presidente de nuestra Asociación.

El Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Sevilla fue creado por Antonio Machado hacia 1850, poco después de haber tomado posesión de la Cátedra de Mineralogía y Zoología (curso 1846-47), probablemente como una necesidad derivada de las enseñanzas de esas materias. El Museo se inicia con dos cajones de minerales procedentes de la Escuela de Medicina de Cádiz, pero pronto lo enriqueció con donaciones personales y con adquisiciones que realizaba en París, adonde acudía en vacaciones para mantenerse al día de los progresos científicos y para reunirse con exiliados que preparaban la revolución de 1868, la “Gloriosa”. Junto con minerales, colecciona aves disecadas procedentes de las marismas del Guadalquivir de Cádiz y Huelva. Con Machado colabora Romualdo González Fragoso, médico sevillano, que le reorganiza el herbario, que se incluye en el Museo. Como nota curiosa indicar que este Museo se crea un año antes que el Museo de Ciencias de Londres.

El Gabinete de Historia Natural fue en la Sevilla de finales del siglo XIX un foco de actividad científica, visitado tanto por españoles como extranjeros. Allí se formaron geólogos y botánicos, y al mismo tiempo se desplegó una gran actividad para la creación de parques y jardines botánicos.

Desde entonces la historia del Museo ha estado unida a la de la Cátedra de la que dependía. Cuando Machado dejó vacante la Cátedra al trasladarse a la Universidad Central, la ocupó por oposición en 1884 Salvador Calderón y Arana, geólogo que también trabajó en Botánica y Zoología. Calderón completó las colecciones con nuevos hallazgos de la provincia de Sevilla e inició la formación de una colección regional de rocas, fósiles y minerales con indicaciones precisas de las procedencias y yacimientos. En esta labor contó con la colaboración de Macpherson. Además creó un laboratorio de ensayos mineralógicos y preparaciones microscópicas. Organizó una sección en Sevilla de la Real Sociedad de Historia Natural y celebraba reuniones mensuales con la presentación de comunicaciones. Así, en el Museo se crea una gran actividad científica que continuará hasta después de su ida a Madrid (1895). En esta época se llegaron a registrar 700 ejemplares, y el Museo fue un ejemplo único en España, inclusive establece intercambios con el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Entre la etapa de Calderón y la de Francisco de las Barras de Aragón, que ocupó la Cátedra vacante de Historia Natural (Mineralogía, Botánica y Zoología) en 1913, pasaron por Sevilla Serafín Sanz Agud, entomólogo, y Félix Gila Hidalgo, que apenas realizaron una ampliación de los fondos del Museo. Durante el tiempo en que Barras de Aragón ocupó la Cátedra (hasta 1919), las colecciones estaban al cargo de Pedro de Castro Barea, que era esencialmente un mineralogista. Cuando en 1922 Castro ocupa la Cátedra, el Museo vive uno de sus mejores momentos, revitalizado con piezas importantes y con una colección de secciones pulidas de las menas de Riotinto. En 1918 escribió inclusive un artículo relativo a los minerales de Andalucía del Museo.

Castro es expulsado de la Cátedra durante la guerra civil y rehabilitado en 1944, ocupando entonces la Cátedra de Botánica, ya que la de Historia Natural, denominada ahora de Geología, estaba ocupada por Eduardo Alastrué del Castillo (hasta 1952). A partir de esta fecha, pasan por Sevilla José Luís Amorós (1954-55), de nuevo Alastrué (1956-1969) y Modesto Montoto (1970-71). Para todos ellos el Museo no es objeto de interés especial. Lo más importante y penoso es el traslado del Museo con la Facultad de Ciencias desde la Calle Laraña a la Antigua Fábrica de Tabacos. Con el traslado se pierden muchas de las mejores piezas del Museo (según se desprende al cotejar los inventarios que se conservan). En especial las pérdidas afectan a las colecciones biológicas y a muchos minerales de gran valor. Estas pérdidas pudieron ser mayores si no intervienen Alastrué y M. Socorro Vicente, Profesora Adjunta entonces. Un variado grupo de animales disecados y una parte de las colecciones de malacología con un difícil trabajo de catalogación esperan aún ser puestos en valor, además de una colección de modelos anatómicos de Les fils d'Emile Deyrolle, París y algunas vitrinas.

Con la creación de la Sección de Biología en la Facultad de Ciencias, se desmantela el Museo y no se vuelve a instalar hasta 1976, durante la época de Ramón Coy Yll como Catedrático, ahora de Cristalografía y Mineralogía. Además se nombra Conservadora a Encarnación Carmona.

En el periodo 1982-1994, se reordenan las colecciones, se identifican piezas dudosas por técnicas modernas, se hace un nuevo inventario, se adquieren nuevos ejemplares (por donaciones y compras), y se publica la Guía del Museo (1993), bajo la dirección del Catedrático Emilio Galán Huertos. En 1994 se ubica el Museo en Naturaland, en el Pabellón de Aragón de la Exposición Universal de Sevilla. Este proyecto ambicioso de la Consejería de Educación y Ciencia fracasa y los fondos del Museo son nuevamente almacenados. Entre 1995 y 1998 el Museo (ahora en cajones) sufre un periplo por distintos centros, hasta que la Universidad decide recuperarlo y almacenarlo, ante la falta de espacio para su exposición. No obstante en estos años se ha editado el Inventario actualizado (2002) y se ha fotografiado y digitalizado la piezas más significativa, gracias a una ayuda de la Consejería de Medio Ambiente, para intentar hacer un Museo Virtual.

A pesar de las múltiples negociaciones con el Ayuntamiento de Sevilla, la Consejería de Medio Ambiente y la Consejería de Cultura, no se ha conseguido su reinstalación. Esto supone un fracaso de la Universidad de Sevilla y del que estas líneas escribe. Recientemente, en 2008, se ha constituido la Asociación “Antonio Machado Núñez - Amigos del Museo de Geología de la Universidad de Sevilla", cuyo primer objetivo es promover la reapertura de la exposición y acceso al público de los contenidos del Museo de Geología de la Universidad de Sevilla por su importancia como patrimonio científico e histórico.

En la actualidad el Museo consta de aproximadamente 1700 minerales, 500 rocas, 1500 fósiles y 17 meteoritos, que incluyen colecciones sistemáticas, y otras colecciones de particular interés por su belleza, historia, etc. Posee además dos inventarios del Siglo XIX, y otro del XX.


Influencia científica, académica y social de Antonio Machado y Núñez

Encarnación Aguilar Criado

Profesora del Dpto. de Antropología Social, Universidad de Sevilla, y miembro de nuestra Asociación.

Nació en 1815 en Cádiz, ciudad en la que estudió Medicina en el prestigioso Colegio de Cirugía. Un corto viaje familiar le llevará a Guatemala, donde se despertó su interés por las Ciencias Naturales, lo que le llevaría a ampliar su formación en Europa, visitando Bélgica, Alemania y Francia. En este último país completó sus estudios de Botánica e Historia Natural bajo la dirección de los más influyentes científicos del momento. Convencido seguidor de la teoría evolucionista de Darwin, dedicó su vida académica a divulgar sus tesis y llegó a conseguir que la Universidad de Sevilla, donde ocupaba la cátedra de Historia Natural desde 1846, fuese uno de los centros más activos en la difusión del darwinismo en España.

Su compromiso académico le llevó a ser Rector de la Universidad Hispalense y a encabezar la renovación de dicha institución durante el Sexenio Revolucionario (1864-1871), siendo Alcalde de Sevilla durante ese período. También fue Gobernador Civil de la provincia, como representante del partido Izquierda Liberal.

Contrajo matrimonio con Cipriana Álvarez Durán, sobrina del insigne polígrafo Agustín Durán. La pareja tuvo un único hijo, el famoso estudioso del folklore Antonio Machado y Álvarez: “Demófilo, padre de los poetas Antonio y Manuel Machado. Murió el 24 de julio de 1896. Sus restos se encuentran depositados en el Cementerio Civil de Madrid.

Su formación en Medicina, la observación y la práctica con los enfermos, le familiarizaron con los métodos experimentales. Su posterior especialización como naturalista lo convirtió en un idóneo candidato para adoptar los principios del evolucionismo y la aplicación del método positivista a la investigación. El ejercicio de su cátedra le permitió divulgar las enseñanzas de Darwin a sus alumnos desde 1860, siendo ésta uno de los focos pioneros sobre la materia en España. Resultado de este trabajo son sus artículos Apuntes sobre la teoría de Darwin (1871), Darwinismo (1872) y Teoría de Darwin: combate por la existencia (1872), publicados en la Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias de Sevilla.

Profundo renovador de los métodos científicos, fundó el Gabinete de Historia Natural, que constituiría el centro de sus investigaciones y del nutrido grupo de prestigiosos intelectuales y seguidores que formó en su entorno. Durante su etapa como Rector situó a la Universidad de Sevilla entre los centros vanguardistas del conocimiento, conectándola con las más importantes instituciones científicas europeas del momento. En esta labor contó con la valiosa colaboración de Federico de Castro, catedrático de Metafísica de la Universidad de Sevilla.

El darwinismo chocaba frontalmente con los fundamentos de la religión cristiana, por ello fue duramente combatido en toda Europa. Los ataques revistieron especial virulencia en la sociedad española de la época, donde el poder de la Iglesia era casi indiscutible. En el contexto de la fuerte división ideológica que presentaba la España de finales del XIX, el darwinismo se convirtió en referente de enfrentamientos más profundos: liberales frente a conservadores y reformadores frente a tradicionalistas. La polémica se tiñó de fundamentalismo religioso, que frecuentemente se apoyó en argumentaciones acientíficas, dado el desconocimiento de la obra de Darwin pues "On the Origin of Species" no se tradujo hasta 1877, lo que suponía un retraso de dieciocho años respecto a su publicación en Inglaterra.

La profunda remodelación que experimentó la sociedad española tras la Revolución de 1868 propició un contexto político idóneo para la expansión de las corrientes de pensamiento más vanguardistas, ente las que tuvo una especial relevancia el darwinismo.

La Revolución de 1868, también conocida como “la Gloriosa”, se vivió con especial fuerza en Andalucía, siendo Sevilla uno de su focos más activos. Supuso el primer intento de la burguesía liberal por modernizar el país política y socialmente, que estaba siendo gobernado por una decadente clase política que había impedido, hasta entonces, su necesaria transformación.

El ambiente de libertad impuesto por la Revolución propició el resurgimiento intelectual y cultural de Sevilla, y animó al grupo de intelectuales sevillanos, liderado por Machado y Núñez, a la fundación de periódicos y revistas científicas: Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias de Sevilla (1868-1876), que se erigieron en los foros de divulgación de sus numerosos trabajos. Con el mismo objetivo crearon diversas instituciones científicas y culturales: La Sociedad Antropológica de Sevilla (1871) y el Ateneo Hispalense (1878).

La intensa actividad científica de Machado y Núñez se distribuyó entre distintos campos científicos. En el caso de La Historia Natural, se orientó especialmente al comentario y difusión de la teoría darwinista en la Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias de Sevilla. Resultado de sus investigaciones en los campos de las Ciencias Naturales, Geología y Prehistoria, son: De la Cueva de la Mujer en Alhama (1871), Trabajos de arte y despojos humanos hallados en las cavernas de Gibraltar (1869), Excursión geológica a Morón y Conil (1869) y Ligera reseña geológica de la provincia de Huelva (1871), entre otros.

Finalmente, en el campo de la Raciología, rama de la Antropología que estudia las razas en sus caracteres físicos, disciplina de notable desarrollo en la época, realizó diversos catálogos de animales de las provincias andaluzas, destacando su obra cumbre: Cathalogus methodicus mammalium (1869).

El grupo de intelectuales sevillanos que lideró Machado y Núñez activó el clima cultural y científico de la Sevilla de finales del XIX. Muestra de este compromiso es la fundación de la Sociedad Antropológica de Sevilla en 1871, siguiendo los modelos de la Sociedad Antropológica de París, la Sociedad Antropológica de Londres y la Sociedad Antropológica Española, instituciones que responden a la intensa preocupación por indagar en el origen y la evolución del hombre y su cultura, en cuyo contexto científico se inserta el nacimiento de disciplinas como la Antropología y la Arqueología Prehistórica.

La creación del Ateneo Hispalense en 1878 representa el afán por dinamizar el ambiente cultural sevillano y lo es, asimismo, la iniciativa de fundar la Biblioteca Científico-Literaria, concebida como una colección de libros para la difusión de las más importantes obras del pensamiento europeo del momento. A esta misma finalidad respondió la reorientación de contenidos, a partir de 1879, de la Revista Científico-Literaria La Enciclopedia, que vino a ocupar el puesto de la desaparecida Revista Mensual.